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Artículo de Opinión: Jornada intensiva, ¿sí? o jornada intensiva, ¿no?

No debe centrarse el debate en una simple polaridad, Jornada intensiva, Sí; Jornada Intensiva, No. Debemos ampliar la reflexión a una visión más amplia del asunto.

Veamos; hay consideraciones que deben ser tratadas para poder afirmar contundentemente que la decisión de establecer la Jornada Intensiva es totalmente beneficiosa. Intervienen muchos factores, especialmente los agentes implicados en la decisión, que configuran la Comunidad Educativa, Colegio, Equipo Directivo, Maestros, Padres y Alumnos.

¿Qué pasa si decidimos que sí?
Establezcamos como hipótesis, que la decisión tomada, es un SÍ a la Jornada Intensiva. Toda decisión acarrea unas consecuencias, y bajo el prisma de la responsabilidad, debemos analizar y aceptar las consecuencias generadas por tal decisión.

En primer lugar los alumnos serían, a mi parecer, los posibles beneficiados. ¿Por qué?, sencillamente por tiempo. Tiempo para dedicarse a otros quehaceres que no meramente los "aburridos deberes". Es esta una de las cuestiones primordiales del debate. El sistema educativo está diseñado para aprobar, los maestros tienen que acabar el temario sí o sí, las clases tienen un ratio por maestro elevado, existen fuertes desigualdades en los alumnos en cuanto a niveles de aprendizaje,... factores que hacen impregnar de una velocidad inapropiada el aula.

Entonces ¿qué ocurre?, pues sencillamente "no hay tiempo", y por lo tanto cargamos los temas no impartidos a los deberes en casa, con las consiguientes repercusiones: tensión en casa porque los niños no hacen los deberes; los padres convertidos en maestros, como segundo oficio, para explicar la lección a sus hijos; malestar en las conversaciones familiares porque los padres vienen cansados del trabajo (los que trabajan); los niños sufren castigos por no hacer los deberes, en definitiva se crea un
contexto emocional punitivo para el desarrollo afectivo – emocional – cognitivo y social del niño.

El SÍ, a la Jornada Intensiva, facilitaría ganancia de tiempo. Tiempo para actividades extraescolares, tiempo para deberes, tiempo para actividades deportivas, tiempo para jugar, tiempo para "estar" con la familia,... Tiempo.

Tiempo, un valor incalculable para el desarrollo saludable del niño, porque necesita de cuidados físicos (alimentación, higiene y cuidado de la salud); cuidados emocionales – afectivos (abrazos, besos, caricias y ternura); estimulación cognitiva y social (juegos, deportes, escuela).

¿Qué pasa con las actividades extraescolares?

Analicemos por un momento, el tema de las actividades extraescolares que los centros estarían obligados a facilitar hasta las 17.00 h. ¿Existen recursos para realizar dichas actividades? ¿Tienen que ser sufragadas por los padres? ¿Existe una programación
curricular adecuada para el desarrollo de los niños?
Me temo que las respuestas son poco alentadoras. No existen los recursos públicos adecuados que permitan una igualdad de oportunidades para cualquier niño/a, ya que las actividades extraescolares tienen que salir del bolsillo de los padres: la economía
familiar en general está mal, y en un porcentaje cada vez mayor, muy mal, apenas llegan a final de mes; niños desnutridos, algunos con cara de hambre al colegio para poder comer... No exagero conozco la situación personalmente, ya que mi mujer es
maestra, y es una realidad.

¿Es importante entones crear una programación curricular?, Sí, y no es una cuestión extraterrestre. Pero una programación curricular donde se contemplen no sólo los temarios y conocimientos, sino también habilidades sociales, educación emocional,
valores y principios para la vida, actitudes para la creatividad, humanidades, idiomas, etc...

Conciliación familiar 

Introduzcamos como otra variable del debate, la conciliación vida laboral – vida familiar.

Algunos medios de comunicación nos han mostrado otros sistemas educativos europeos, como lo hizo programa de la 6ª, Salvados, del pasado 10 de Marzo de 2016: Suecia vs España: países en las antípodas en cuanto a conciliación familiar y laboral.

Queda reflejado claramente que somos un país "tercermundista" y nos sitúa en una realidad poco alentadora para lograr una educación inteligente que facilite el desarrollo de una sociedad más justa y avanzada.

La actualidad en esta cuestión es deplorable, nos pasamos muchas más horas en el trabajo, que en casa con la familia, incluso algunas familias, por necesidad económica, tienen varios trabajos para poder subsistir. Los hijos se crían con los abuelos, con sus
aspectos positivos y negativos, y el poco tiempo que nos queda, lo dedicamos a la televisión, al whatsApp, al Facebook, generando unas carencias afectivas y de valores en los hijos que después en la vida adulta se manifiestan con falta de autoestima, agresividad, un sinsentido de la vida, en definitiva, problemas psico – emocionales – sociales.

Y, por último, y no quiero dedicarle mucha tinta al papel, mención especial a la clase política. La educación no se merece la clase política que tenemos, en vez de instalarse en partidismos, deberían imitar a políticos de gran altura como John F. Kennedy, quien
afirmaba: "Nuestro progreso como nación no puede ser más rápido que nuestro progreso en la educación. La mente humana es nuestro recurso fundamental".

Por lo tanto, el debate requiere de una mirada más global, como decía al inicio del artículo. Hay que tratarlo con una visión holística, y para ello se necesita de la implicación y responsabilidad de los agentes implicados en la comunidad educativa.
Ahora bien, para responder a la pregunta en cuestión, y a un nivel más local, la comunidad educativa es responsable y partícipe del proceso de formación y debería estar sintonizada en dicho debate. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Es común ver que mientras la institución promueve ciertos valores, los padres de familia inculcan otros diferentes y el entorno extra-académico y extra-familiar (amigos) impulsa otros. No hay sintonía.

Quizás deberíamos aprender para estas cuestiones específicas, y para otras más generales de modelos educativos que están cosechando buenos resultados. Tómenos como ejemplo Finlandia, su sistema educativo se basa en la confianza, la transparencia, el respeto y en enseñar a pensar en vez de memorizar.

En Finlandia los políticos, los pedagogos, los empresarios, los estudiantes... todos saben que la educación es el principal recurso del país para competir en el mercado internacional y para construir una ciudadanía cívica. Cada colegio tiene autonomía para organizar su programa de estudios. La planificación educativa es consensuada entre los profesores y los alumnos. La participación de los estudiantes garantiza que se incluyan los temas y las herramientas educativas que les motivan. Los alumnos se organizan por grupos para aprender a trabajar en equipo. Los profesores, además, aman realmente su trabajo. Explican de forma divertida y con mucha vitalidad.

Además, los profesores finlandeses reciben coaching durante toda su carrera profesional para realizar su trabajo cada vez mejor, saben que tienen que innovar todos los días en clase.

Como podemos deducir, estamos a años luz del modelo finlandés.

¿Por dónde empezar, entonces?
Por sensibilizar a los agentes implicados de la necesidad de adquirir recursos y herramientas que hagan posible una comunidad educativa coherente y eficiente.
En definitiva, y como conclusión, si la respuesta al debate es un "SI" a la Jornada Intensiva, y con ello facilitamos el Pensamiento Crítico, una educación que nos enseña a pensar y no por una educación que nos enseña a obedecer, una educación que nos enseña a respetar, a escuchar la diferencias de opinión, a no prejuzgar, en definitiva, a convertir la escuela en un espacio de educación para el crecimiento personal, para la concreción de sueños, ideales, metas, en definitiva, un espacio generador de Proyectos de Vida, entonces mi voto es SÍ A LA JORNADA INTENSIVA.

Pero es en última instancia, quien debe tomar la decisión a la Jornada Intensiva, es el propio Centro, la Comunidad Educativa del Centro, de forma autónoma, consensuada y responsable, contemplando, a ser posible, todos los aspectos mencionados anteriormente.

Ricardo Almenar.

Ricardo Almenar

MI TRABAJO:

 

Soy un profesional independiente que ejerzo como Coach Ontológico y Psicólogo Organizacional en el ámbito empresarial, educativo y personal.

 

Estoy especializado en Programas de Motivación y me considero un generador de Culturas Empresariales orientadas a la Innovación y al Aprendizaje. Soy un facilitador de Organizaciones Resilientes y Talentosas, y estoy especializado en proyectos de Desarrollo Organizacional y Personal, proyectos de Coaching, Talleres, Jornadas y Ponencias relacionadas con una Visión Emprendedora e Innovadora de la actual Empresa Emergente.

 

MI PASIÓN:

 

"Mi pasión es construir espacios vivenciales generadoras de GENTE: personas íntegras, auténticas, libres y deseosas de VIVIR”

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