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3 Enfocar correctamente

En primer lugar aportemos el significado a lo que se considera "enfoque". Enfocar es orientar, encauzar, dirigir, guiar, etc. Destinar un foco de luz hacia un objeto o sujeto, mediante una cámara, puede ser de cine o de fotografía. En lo concerniente a este estudio seria destinar nuestros pensamientos hacia lo que nos agrada, sean nuestros sueños o cualquier deseo que pueda reportar satisfacción. El ser humano huye de aquello que le produce dolor, sea malestar, angustia, miedo, cualquier tipo de sufrimiento, y le cautiva aquello que sabe o intuye pueda recrearle sensaciones de felicidad. Entonces enfocar correctamente es enviar a destino deseado nuestros pensamientos, sin embargo, aunque parezca algo tan sencillo, se complica. Nuestros pensamientos se envuelven con otros pensamientos y con más pensamientos que nos hacen perder de vista prontamente el enfoque. Hay algo que nos impide administrar debidamente dicha tarea. Quizás sea la ausencia de disciplina que debiera ser reforzada con la intensidad de aquello que deseamos. Y si es la disciplina, que es lo más seguro, y que también depende de uno mismo, pues entonces, habrá que practicarla. No se puede enfocar correctamente cuando permitimos que nuestra cabeza bulla con multitud de pensamientos que nos apartan de los placeres de la vida. Si, placeres, porque pensar en los bueno es obtener lo mejor. Como bien aconseja Filipenses 4:8 ..."Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, pensad en ello". Este es el enfoque. Parece sencillo, pero lo complicamos, y lo complicamos por falta de práctica. Nuestra concentración se ausenta cuando a nuestro alrededor vemos y oímos tantas desgracias, tantas negatividades que no aceptamos y dejamos que se filtren en nuestra mente asfixiando pensamientos más placenteros, más optimistas. Es quizás un condicionamiento del cual debiéramos desprendernos sin remilgos ya que nos causa desafección. Aprender a controlar lo que entra en nuestras mentes es una ardua tarea pero, nuestra salud en todos los sentidos es prioridad máxima, y la grandísima suerte que se tiene es que es responsabilidad de uno mismo. Por lo tanto, el trabajo de enfocar correctamente comienza con controlar lo que viene de afuera, es decir, lo que oímos y vemos principalmente. De este modo, será nuestra mente menos abordada por pensamientos de terceros que en nada tienen interés en nuestra salud mental y menos en nuestra felicidad.

¿Por qué es bueno enfocar correctamente? Porque nos merecemos sentir la satisfacción de saborear lo mejor de nuestras creaciones. Sí, queramos o no somos los creadores de nuestras propias vidas, generalmente. Con cada pensamiento creamos la posibilidad de sentir su fuerza de manera negativa o positiva. Todos tienen su alcance en nuestra vida, conscientes de ello o no, es ley. Tu presente es el resultado de tus propios pensamientos. Nunca los de los demás. Los pensamientos, palabras o acciones ajenas dejamos que nos afecten en la medida en que prestamos nuestro dominio emocional a los terceros. De uno depende el prestar al otro sus emociones para que este se las patee a gusto. Por eso, un enfoque correcto equivale a potenciar positivamente la respuesta más adecuada en ciertos momentos.

Si somos capaces de corregir nuestra percepción, si somos capaces de corregir nuestra audición, seremos capaces de enfocar correctamente nuestros pensamientos hacia lo que en realidad nos conmueve e interesa. Porque lo que entra sale. Hemos de ser los guardianes de lo que puede y no puede entrar a nuestra mente, porque de ello depende la felicidad. Sentirse bien es una cuestión mental, pero el origen de dicha cuestión es la voluntad del corazón. Si no se quiere de verdad, nada se obtiene. Dirigirse hacia aquello que nos llena, que nos eleva, es una manera saludable de vivir en armonía con el entorno, pero principalmente, una forma de guardar el equilibrio en uno mismo. Cuando los pensamientos son buenos se rescata la serenidad, el aplomo y aparece un nuevo orden que reporta paz interior.

Es un reto pensar correctamente, un desafío enfocarse en aquello que nos tributa felicidad, porque en nuestra propia mente, se gesta un campo de batalla entre lo que se desea y lo que se repudia. Parece que tenga un mayor atractivo aquello que se repele, parece que tenga más morbo aquello que se desprecia, lo malo, lo tóxico y perjudicial tiene más decibelios que lo beneficioso. Una ojeada a la TV, radio o prensa atestiguan de continuo que lo negativo, nocivo y desastroso llama más la atención. Parece un mundo hecho a la medida de lo funesto, y claro está, crecemos con todo tipo de información al respecto que bombardea de continuo nuestro potencial. Más diré que lo que entra a través de los sentidos conforma el cerebro, o sea, da forma a nuestra mente y a nuestra vida. Realmente se nos hace imprescindible enfocar correctamente nuestros pensamientos porque es el único modo factible de obtener una mente que responda con actitudes adecuadas al presente y frente a las adversidades futuras, además de estar más sanos en todos los sentidos. Todo pensamiento tiene su eco, su respuesta. Nada queda en el vacío. Es un bumerang que sale y vuelve en pensamiento, palabra u obra. Un aleteo capaz de provocar un huracán. Cuanto mejor pensemos, mejor enfocamos mejor atraemos, mejor seremos. Y este ha de ser nuestro sino diario, ser mejores para ofrecernos como ejemplo a quienes tienen sus miradas en nuestra persona y actos.

Enfocar correctamente, destinar nuestros pensamientos como foco de luz para que disipe cualquier atisbo de oscuridad ante aquello que merecemos disfrutar, es una de las poderosas razones para la oportunidad de crear relaciones satisfactorias y enriquecedoras que abrillanten la vida de uno y la de los demás. Todo el mundo quiere que se piense bien de cualquiera. Seamos los primeros en pensar de manera positiva sobre los demás, cambiando el enfoque, pues, recordemos que la vida es del color del cristal en que se mira, y esas gafas solo hay que calibrarlas para que ofrezcan una nitidez notable y agradecida. De cada cual depende. Allí donde este enfocado tu pensamiento acrecentará tu deseo, bueno o no.

José Joaquín Llinares Nadal.

José Joaquín Llinares Nadal

J. Joaquín Llinares Nadal

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