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Otro voto de confianza

La confianza en nuestros hijos es una necesidad para nuestra tranquilidad. Sin embargo también depende de ellos el que sepan generarla y acrecentarla para que las relaciones paterno-filiales tengan los frutos deseados.

Nuestros hijos han de saber que no por ser padres tenemos la obligación de confiar plenamente el ellos si no han mostrado más que habilidades egocéntricas, dudosas y equidistantes. La confianza se gana. ¿Cómo?. Con obras. Si, obras son amores y con conductas temerarias se gana pero distancia. Son conductas solidarias, cooperativas, coherentes y generosas las que hacen una confianza armónica y unificadora, que aúnan fuerzas, proyectos y ayudas. Eso, se aprende. Y, no solo se aprende en el hogar, también se aprende en el entorno. Hay que desviar la mirada de aquello que reproduce hasta la saciedad la negrura y cerrazón de quienes no tienen ningún interés en la felicidad de cada cual, y hay que enfocarla en quienes son felices con lo que tienen y lo disfrutan, en quienes menos necesitan, en quienes se alegran del éxito ajeno y no lo envidian, en quienes tienen buenas palabras, son amables, educados y saludan, en resumidas cuentas, en la buena gente.

Hay bondad en muchas personas, en casos precisos la muestran. Pero, muy quizás hoy se requiera de un esfuerzo más notable y considerado porque generaciones de jóvenes están ausentes de sus responsabilidades como hijos, como ciudadanos y como personas. Y necesitan grandes referentes.

Cuando entre los jóvenes, encuentras quien sobresale en aspectos humanizantes y destaca por su belleza y sensibilidad sobre los demás, te llama la atención y atrae, porque es tanta la diferencia con la mayoría que te asombra.

Creo que es ese voto de confianza para con la existencia que la vida nos regala con estos brotes que, seguro darán frutos a granel.

Esta vez les entrego otro micro-relato de una joven extraordinaria donde las haya. Una muestra de su imaginación queda impresa en este rincón de mi blog.
Juzguen Ustedes.

"El planeta Shenxy es un tanto peculiar ya que no gira alrededor de sí mismo, por eso, siempre hay una parte iluminada y una parte oscura. En las que habitan dos especies diferentes. Los Ilishus, ellos viven en la parte iluminada son de colores cálidos y muy alegres, por lo contrario los Orindis viven en la parte oscura son de colores más fríos y pálidos. Los Ilishus y los Orindis nunca se han visto... Los Ilishus apenas saben de su existencia, y lo poco que saben viene de leyendas y suposiciones ¿Pero... Qué pasaría si una chica Ilishus valiente, aventurera y curiosa decide averiguar sobre esas leyendas y se enamora del chico que no debería?

Todo empezó como un día normal en la vida de Sunny, se levantó vistió desayuno y se fue al colegio, pero en el colegio les hablaron de las leyendas sobre una parte oscura de este planeta i de unos seres parecidos a ellos que habitan allí Sunny quiso saber más y más sobre esas leyendas y que es lo que tenían de cierto. Pero solo encontró información inexacta i de fuentes poco fiables, así que pensó que la mejor manera de saberlo era verlo por ella misma.

Al día siguiente fue a la estación de trenes, ya que se decía que había un tren que se dirigía todos los días hacia la zona oscura, pero no lo sabían a ciencia cierta ya que nunca nadie ha subido. Cuando llegó, el tren estaba a punto de salir pero aún tuvo tiempo de comprar un billete y subirse. Ella fue la única en el tren y estaba bastante nerviosa ya que ni siquiera sabía si en realidad se dirigía a la parte oscura.

Mientras estaba en el tren se acordó que se había cogido un par de cosas para maquillarse y así parecerse al aspecto paliducho que según las leyendas tenían. Después de unas horas Sunny llegó a una estación de trenes y al bajarse vio que la leyenda era cierta y que realmente hay una parte oscura donde habitan seres pálidos. Pero la verdad es que ella no vio mucho ese mundo ya que, sentado en una silla de la cafetería de la estación, vio un chico que le interesó más que cualquier mundo oculto que ella desconocía.

Cuando el chico la vio se quedaron los dos mirándose completamente embobados, era como si el tiempo se hubiese parado y solo existieran ellos dos. Pero en verdad no... El tiempo seguía corriendo y ellos ahí estaban, mirándose sin decir nada pero... Siempre dicen que una imagen vale más que mil palabras aunque esta vez no era una imagen sino una mirada.

Al final fue Edward, el chico, dio el primer paso invitándola a un té, café o lo que fuera que quisiese ella. Sunny aceptó encantada, ella ya no recordaba ni que estaba en la parte oscura ni nada, solo le interesaba él.

Edward y Sunny se quedaron toda la tarde en la estación hasta que los echaron porque la cafetería iba a cerrar. Así que Sunny se despidió y cogió un tren para volver a casa. En el tren se desmaquilló y al volver a la parte iluminada el señor al que le había comprado el billete la esperaba ansioso por saber si ese tren de verdad conducía a la otra parte... Pero Sunny dijo que no. Que lleva a un prado muy bonito en la montaña pero en la parte iluminada. Dijo eso porque Edward le había contado cosas sobre los Ilishus... Que los Orindis ya sabían de su existencia pero que si los Ilishus se enteran tal vez estalle una guerra por apoderarse de todo el planeta así que ellos prefirieron no decir nada. Y por eso Sunny tampoco dijo nada... Ni a Edward le dijo que es una Ilishus ni le dijo a nadie que ella había estado en la parte oscura. Aun así Sunny desde ese día todas las tardes cogía el tren y se reunía con Edward en la cafetería de la estación. Tal que así que al cabo de un mes de ir y venir y de verse todas las tardes Edward le pidió que fuese su novia. Ella aceptó pero, tenía un poco de miedo ya que los días iban pasando su relación y su amor cada vez eran más fuerte y ella seguía ocultándole su identidad. Así que Sunny decidió que al día siguiente volvería a ver a Edward pero sin maquillaje, tal y como es, con esos colores vivos que la caracterizan. Pero antes de irse le dio un abrazo muy fuerte a Edward ya que, él no lo sabía, pero tal vez era el último.

Al día siguiente Sunny hizo lo que había pensado la tarde anterior pero, nada más salir del tren y que Edward se diese cuenta que era una Ilishus ella se desplomó en el suelo. Edward fue corriendo y llego justo a tiempo para cogerla. En ese momento tenía una mezcla de emociones enfado preocupación y desconcierto... Él tumbó a Sunny en un banco de la estación pero al ver que el tiempo pasaba y Sunny no reaccionaba decidió mirar en su mochila para ver si encontraba algo para ayudarla. Y, así fue, encontró su carnet de estudiante en el que ponía su dirección. Sin pensárselo dos veces Edward subió al tren a que durante mucho tiempo había visto subirse a ella, con Sunny en brazos. Antes de salir del tren se puso una capucha para no llamar mucho la atención. En llegar a la estación cogió un taxi hacia casa de Sunny, la cual seguía medio inconsciente. Cuando su madre abrió la puerta y vio a un chico pálido que no sabía muy bien quien o que era con su hija en brazos pego un grito que alertó a todo el vecindario. Enseguida cogió a su hija y le cerró a Edward la puerta en las narices.

Durante unos meses Sunny estuvo en reposo y solo pudo hablar con Edward por teléfono, ella le contó que había sufrido un desmayo por falta de luz solar y que por eso tenía que hacer reposo para recuperar energía. Sunny le dijo a Edward que ella quería seguir siendo su novia y que en cuanto se mejorase iría a verlo pero Edward dijo que no porque él decidió renunciar a Sunny por su bien ,porque esa vez fue un desmayo pero la próxima igual era peor ,así que, sintiéndolo mucho le dijo que no la quería volver a ver .

Pero Edward no soportaba esa idea así que cogió el tren y fue a casa de Sunny por última vez. Cuando la madre de Sunny lo vio intentó cerrar la puerta pero él le suplicó que le dejase pasar, que solo venía a despedirse de Sunny y que nunca más la volverá a ver .

La madre de Sunny conmovida lo dejó pasar. Cuando Sunny lo vio se puso a llorar de la emoción ya que ella pensaba que no volvería a verlo pero él, sin más explicaciones le dio un beso , el primer y último . Un beso dulce y tremendamente largo y luego se fue . Días después los dos cayeron enfermos porque eran incompatibles y mezclándose su saliva se hizo venenosa para los dos. Edward no lo pudo aguantar y a los pocos días murió. Sunny en cambio poco a poco fue mejorando hasta recuperarse del todo, salvo por el hecho de que ahora sus labios eran de un color pálido como los de Edward. Ella pasó noches enteras llorando y esperando que volviese a aparecer por esa habitación para robarle otro beso pero ella sabía que era imposible porque el ya no estaba. Al cabo de los años Sunny rehízo su vida pero nunca pudo olvidar a su gran amor y nunca más dejo que nadie besara sus labios ya que eran símbolo de su amor por Edward y la cicatriz de un dolor que nunca pudo curar. El de la pérdida de su gran amor..."

José Joaquín Llinares Nadal.

 

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